Hay pocas cosas que generen más curiosidad —y más ganas de probar— que saber cómo se hacen los productos que más disfrutas. Si alguna vez te has preguntado cómo pasa un helado artesanal de los ingredientes al cucurucho, este artículo es para ti.
1.000 metros cuadrados dedicados al sabor
La fábrica de Helados Rueda y Dolce Pecatto ocupa más de 1.000 metros cuadrados en el Parque Empresarial Campollano de Albacete. No es una planta industrial anónima: es un espacio diseñado para que la artesanía y la tecnología alimentaria convivan sin interferirse. Bajo el mismo techo se encuentran el área de producción y cámaras de refrigeración, las oficinas, el centro de distribución y —algo poco habitual en el sector— un aula de formación donde se capacita a los profesionales que trabajan con los productos Dolce Pecatto.
¿Qué se fabrica aquí?
La fábrica produce una gama mucho más amplia de lo que muchos imaginan. Además de los helados artesanos en sus distintas modalidades, aquí se elaboran:
- Horchata de chufa valenciana, siguiendo la receta tradicional.
- Granizados concentrados en múltiples sabores: limón, fresa, yogur, frambuesa y más, pensados para el canal HORECO.
- Sorbetes de fruta natural.
- Postres para colectividades: hospitales, residencias, comedores escolares y empresariales.
- Mojitón, el preparado artesanal de mojito que se ha convertido en uno de los productos estrella de la empresa.
- Pasta de pistacho natural, sin colorantes ni aditivos.
Todos estos productos se distribuyen a nivel nacional, llegando con su sabor y calidad intactos a cientos de destinos: particulares, heladerías, restaurantes, hoteles y establecimientos hosteleros de toda España.
La clave: tradición con tecnología
Llevar más de cien años en el sector obliga a hacerse una pregunta: ¿qué es lo que no ha cambiado y qué sí? En Dolce Pecatto la respuesta es clara. Lo que no ha cambiado son las recetas y los ingredientes: la misma filosofía de usar solo productos naturales de primera calidad, sin colorantes artificiales, sin espesantes innecesarios. Lo que sí ha evolucionado es la tecnología de proceso: maquinaria moderna que garantiza la seguridad alimentaria, la higiene y la consistencia de cada lote.
La certificación ISO 9001 no es un trofeo en la pared: es el resultado de aplicar protocolos rigurosos en cada fase de la producción, desde la recepción de las materias primas hasta el embalaje final. Y el reconocimiento como empresa artesana por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha certifica que ese proceso, pese a la tecnología, sigue siendo artesanal en su esencia.
Los sabores más sorprendentes
Una fábrica que lleva un siglo escuchando a sus clientes acaba desarrollando una capacidad notable para crear sabores fuera de lo común. Helados de queso manchego para acompañar como guarnición en restaurantes, helado de pisto para platos manchegos de autor, o sabores como milhojas, soufflé, Raffaello o filadelfia con tomate para las heladerías propias.
En los últimos años, el helado de pistacho con pasta natural ha ganado protagonismo, acompañando la tendencia gastronómica que ha convertido al pistacho en el ingrediente del momento. No el pistacho verde eléctrico de los helados industriales: el pistacho de verdad, con su color natural y su sabor tostado y mantecoso.
¿Por qué elegir un producto fabricado aquí?
Cuando compras en la tienda online de Dolce Pecatto, el producto sale directamente de esta fábrica. Sin intermediarios, sin almacenes de terceros. Eso es una diferencia real en frescura, trazabilidad y calidad garantizada.